En este post integro algunas reflexiones sobre el apego y la dependencia emocional que el psicoterapeuta y escritor indio Anthony de Mello explicaba en sus seminarios, y escribió a lo largo de sus obras. Le añado algunas breves pinceladas de la visión sistémica del psicoterapeuta alemán Bert Hellinger, y lo organizo y estructuro con mi propio toque personal. Finalmente, le añado un plan de acción para incluir unas simples pautas que te permitan detectar y libertarte, de una vez por todas, de todos tus apegos.

Anthony, al igual que much@s otr@s autor@s de desarrollo personal, apela que nada externo a nosotros tiene el poder de molestarnos, ni nada que nos ocurre, ni quien nos hace o dice A o B nos puede hacer sufrir sin nuestro permiso. Es nuestra programación, nuestras ideas, nuestras creencias internas, nuestra mente que decide darle el poder. En definitiva, son nuestros pensamientos los que nos generan nuestro malestar. Nosotros estamos bien y somos felices por naturaleza. Todo lo que nos sucede está bien, la realidad es neutra y no nos debe hacer sufrir. Sin embargo, y de forma automática, con la interpretación de nuestra percepción, acorde a nuestra programación consciente e inconsciente, somos nosotros quienes escogemos el color con el que pintamos nuestra realidad. ¿Qué liberación, no? o ¿qué horror? La verdad es que muchas veces escogemos el color negro por defecto, sin ni siquiera darnos cuenta. Somos diamantes que nos vemos como piedras y, en general, no hacemos nada para cambiarlo.

Nuestra experiencia en esta vida es aproximadamente el 10% aquello que nos sucede y el 90% lo que hacemos con ello. Este 10% muchas veces no lo podemos controlar, no depende de nosotros. Pero el 90% que es la mayor parte, depende de nosotros y es nuestra responsabilidad. Ahí es donde podemos el priorizar nuestro estado de centro y foco en factores internos o en factores externos. Esta idea está reflejado en el libro de Viktor Frankl “El hombre en búsqueda de sentido” donde este autor y psiquiatra austríaco explica su historia en el campo de concentración de Auschwitz durante la segunda guerra Mundial. Una de sus reflexiones es la capacidad humana de trascender las dificultades y decidir “libremente” cómo actuar acorde lo que nos orienta y da sentido a nuestras vidas.

La verdadera felicidad es incausada y sin condiciones. No necesitas que suceda A, B o C o lo que quieres en tu vida para sentir bienestar y ser feliz. Ni pareja, ni trabajo, ni dinero, ni éxito, ni hij@s, ni familia, ni personalidad, ni ser mi imagen ideal, ni caer bien, ni gustar, ni complacer, ni resultados, ni reconocimiento, ni salud, ni aprobación, ni tener pensamientos positivos, ni tener razón, ni otro largo etc…. Si te resulta difícil de creer, puedes observar qué felices son los niños, aquí en África y en cualquier lugar a muy temprana edad simplemente jugando. Ahora bien, si tu has programado tu mente, o si tu mente ha sido programada sin darte cuenta, al contrario. Si la familia, la educación, publicidad, los medios, las redes, la sociedad dice lo contrario y tú lo aceptas. Entonces, sólo podrás ser feliz y sentirte bien si tienes pareja, trabajo, dinero, éxito, salud, pensamientos positivos, etc y vivirás todo tu vida apegado y condicionado. Algún factor externo a ti tiene el poder, vivirás encadenado a estas creencias o pensamientos limitantes y nunca serás libre ya que muy probablemente sufrirás, sentirás miedo, estrés y ansiedad, en el momento que puedas perderlo.

En otras palabras una de las mayores causas del sufrimiento es el apego. El apego, la dependencia o la identificación con esta persona, a este trabajo, a este status, a estas emociones, a estos pensamientos, etc… que me he creído, o que me han contado y yo me lo he creído, que sin ell@s me siento mal, no puedo ser feliz sin ell@s. Aunque nos hayan vendido lo contrario, y nos hayan entrenado a depender emocionalmente y no saber vivir sin otras personas, el verdadero amor es libre sin dependencias ni apegos. También hemos sido programados culturalmente a enfadarnos/molestarnos cuando otras personas no actúan de la forma que deseamos o las cosas no suceden acorde a nuestros deseos. Observa esta creencia inconsciente que si nos molestamos o enfadamos por ejemplo, la otra persona o la situación cambiará. Fíjate en este ejemplo: alguien se porta mal con nosotros, y nosotros reaccionamos, lo culpamos, nos alteramos, nos llenamos de rabia, se eleva nuestra presión sanguínea, se dispara el cortisol, se reduce nuestra energía, nuestra percepción y perdemos la paz interior. Muchas veces simplemente actuamos así, sin hacer nada al respecto para cambiar la situación realmente. ¿Te parece lógico y razonable?. Recuerda que nada ni nadie en este mundo tiene el poder de enfadarte/molestarte. Todo te lo hace tu mente, tu programación. No te culpes por eso ahora si te das cuenta, obsérvalo a partir de ahora, entiéndelo y cámbialo. Madurar es no culpar a nadie por tus problemas, ni a otros ni a ti mismo. Es tomar conciencia, observar lo que hay, sin culpa y tomar acción para solucionarlo. Haz esto, serás libre y tendrás más energía disponible ya que no la habrás malgastado emocionalmente luchando contra los factores externos. Desafortunadamente, la mayoría de la población aún actúa hoy en día de forma inmadura.

No es que ahora nos tengamos que aislar, dejar de tener deseos, ni vivir como un vegetal o simplemente no hacer nada. Se trata que nosotros damos el máximo para conseguir nuestros objetivos sin apegarnos, es decir si sucede bien, pero si no sucede también seremos felices igual. No reaccionamos a ello, nos mantenemos neutros, nuestro estado interno no depende de ello y no nos identificamos con ello. Podemos soltar los objetivos y dejarlos ir. Lo más importante es priorizarnos, y darnos cuentas que nosotros mismos somos más importante que este objetivo o deseo. Esta mentalidad nos permite mantener nuestra confianza y seguridad, ya que no estamos a la merced de nada ni de nadie. Si no conseguimos un objetivo, o las cosas no salen como queremos, es en una oportunidad más para mejorar, superarnos, seguir creciendo, y ser más consciente. El verdadero poder es no oponerse a nada. La verdadera felicidad no es estar eufórico todo el tiempo, ni que todo vaya maravillosamente bien y nos salga acorde a nuestros deseos. La verdadera felicidad es que aunque la vida duela o me alegre, estar de acuerdo, aceptar lo que no puedes cambiar y decirle sí.

No vemos el mundo cómo es, sino como realmente somos nosotros por la Ley del Espejo. Queremos cambiar a los demás, cambiar el mundo cuando en realidad estamos aquí para comprender, aceptar y actuar desde el sí a lo que es, el sí a lo que sucede y alinearnos con la vida misma, aunque muchas veces nos resulte muy complicado. Comprender que no estamos solos, que muchos deseos y situaciones que nos suceden no sólo dependen de nosotros, nuestro destino no es individual sino colectivo. Nuestro futuro deseado siempre está a expensas del futuro emergente, y que todo está afectado por la conciencia colectiva y por la conciencia sistémica, es decir por todo lo que vivieron nuestros antepasados tal y como demuestra la epigenética.

“Primero tenía depresión, ahora sigo con la misma depresión, pero la diferencia está en que ahora no me importa.”

Proverbio Zen

PASA A LA ACCIÓN. PRACTICA EL DESAPEGO.

  1. Haz un listado de todo los factores externos que en este momento te generen malestar en tu equipo, empleo o en tu vida.
  2. Cuestiónalos uno a uno. ¿Es cierto? ¿Es el factor externo o son mis pensamientos sobre ello que me generan malestar? ¿Estoy actuando de forma madura?¿Podría sentirme bien sin eso? ¿Hay personas que tampoco lo tienen y son felices? ¿Podría tratarme/hablarme bien sin eso, sin esa persona, sin esos pensamientos, etc?
  3. Si aún así hay elementos que crees que necesitas, de los cuales todavía dependes, piensa qué transformación necesitas. ¿Qué debes modelar, cambiar, en quién deberías convertirte para poder vivir sin ellos? ¿Qué está en tu mano y qué acciones puedes tomar? ¿Cómo puedo aceptar esa situación? ¿Me estoy priorizando?
  4. Si aún encuentras algo, experimenta directamente soltar esos pensamientos, centrar tu atención en tu respiración y el foco en sentir bienestar emocional interno. Si ahora te sientes mejor enhorabuena y sino también. Felicidades por responsabilizarte y haber pasado a la acción.

Por favor cuéntame tu experiencia. Comparte tus impresiones, si hay algo que creas que sigues apegado así como tus aprendizajes y transformaciones que has hecho a partir de este post. Por favor comparte si te ha parecido interesante, así los contenidos podrán llegar a más personas y más personas dejarán de sufrir. Muchas gracias.

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